La Web de la Ciudad de Trelew |
|
Suplemento Semanal. |
|
Sobre su margen Este cruza el río Chubut, lugar en el que a principios de siglo cruzaban los carros en época de bajante. Aún hoy existe aquel puente de los tiempos idos, es muy angosto, y sólo puede ser usado en casos de emergencia. El origen del nombre, Las Plumas, según nos cuentan antiguos pobladores, se debe a que antes de ser posta de paso, los indios Tehuelches hacían allí sus rituales religiosos usando muchas plumas de avestruz. El acceso a Las Plumas desde la costa o desde la cordillera, es de una majestuosidad avasallante: una depresión en la meseta patagónica, muestra el agua fuerte de abruptas formaciones rocosas de singular colorido. A poca distancia, aguas abajo, el río se encajona en el cañón y aguas arriba discurren en un valle apacible, por entre las montañas del imponente cordón de Los Altares. El cañón que se encuentra a 2000 metros de la localidad cuenta con grabados rupestres, denominados "piedra calada". El lugar, en un total estado de abandono, sin embargo es centro de atracción de la arqueología mundial. Los petroclifos encontrados, de signos complicados, son vinculados con corrientes artísticas anteriores a los Tehuelches, con una similitud a las culturas artísticas de los Andes centrales y muy parecidos a los petroclifos del Amazonas. (Ver aparte) Pero no todo es arqueología, también es historia. A sólo 15 kilómetros de allí está "el Valle de los Mártires", el lugar en que una horda de indios Tehuelches mató a lanzazos a los galeses Davies, Parry y Hughes. Del grupo sólo logró salvarse John Evans. Al verse acorralado, con su mítico "Malacara", saltó desde las barrancas al Río Chubut rompiendo así la emboscada indígena. (Ver aparte).
La tumba que guarda los restos del mítico caballo "Malacara", que salvara la vida de John Evans
cuando los tehuelches le tendieran una emboscada junto a sus tres compañeros que sí fueron
inmolados, presenta condiciones más dignas que el lugar en el que descansan los restos de Parry,
Hughes y Davies, que luego fueran llamados "Mártires" galeses. Una visita al sitio histórico que
presenta un panorama desolador.Corría el año 1884 y la exploración de estas vastas latitudes chubutenses aún estaba en pañales. Cuatro galeses, de los ya asentados en Gaiman, inician la búsqueda del nacimiento del Río Chubut. Los guiaba un sueño: encontrar oro. La aventura tendría un final terrible, que premonitoriamente había sido soñado por uno de ellos, John Daniel Evans. Este les relató la visión a sus tres compañeros, John Parry, John Hughes y Richard Davies. "Ustedes tres van a ser muertos por los indios y solo yo conseguiré salvarme, porque mi caballo, el Malacara, saltara al río", les anticipo Evans sin ningún tipo de rodeos. No le creyeron, porque no eran supersticiosos. Lamentablemente el vaticinio de Evans, tuvo un certero contenido adivinatorio. |
|
UNA MUERTE HORRIBLE.
Cuando atravesaban el valle Kel Klein, en las cercanías del Puente Las Plumas, son emboscados
por la tribu del cacique Foyel. Era el 4 de marzo de 1884. Parry, Hughes y Davies, hallan una muerte horrible. Ya derribados en el suelo por las lanzas que atravesaban sus cuerpos, son virtualmente descuartizados y se les arranca el corazón. Evans, montado en su "Malacara", alcanza a romper el cerco de la muerte, aunque no puede esquivar un chuzazo. Sin dudar un segundo, y mientras unos indios destrozan los cuerpos de sus compañeros, clava las espuelas en las costillas de su caballo y corre 300 metros hasta toparse con un hondo barranco, frente al río Chubut. Arrinconado por la horda, no tiene otra alternativa que saltar y cuando taloneó al Malacara, este se lanzó obedientemente al abismo, salvando así a su dueño. Los indígenas de Foyel, no se atrevieron a perseguirlo y de esa forma el galés se alejó por la llanura a galope tendido en dirección al valle inferior del Río Chubut. TODA UNA ODISEA. El Malacara quedo bastante maltrecho, apenas podía moverse y le sangraban las cuatro patas. El lugar en el que fueron inmolados los tres camaradas de Evans pasó a llamarse "Valle de los Mártires. Evans, luego de pasar cierto tiempo en Gaiman, reponiéndose de la tremenda aventura vivida, decide un día, viajar con su noble y querido Malacara a Trevelin. Allí el caballo muere. En su tumba, se puede ver una piedra en la que Evans grabo con sus propias manos, su eterno agradecimiento al noble equino que lo sustrajera del martirio. Hasta aquí el relato de esta historia cruenta. Ahora volvamos al presente. Quien esto escribe, junto con el fotógrafo Alberto Evans, descendiente del legendario gales y de Juan Barrera, un vecino de Las Plumas que suele actuar como un informal guia turístico, visito el lugar en el que ocurriera la tragedia. El llegar al valle del Kel Klein, es toda una odisea. Hay que atravesar campos privados, y transitar huellas de ripio con mucho de laberinto, sin ningún tipo de orientación, porque no existen carteles indicativos. |
PANORAMA DESOLADOR.
El sitio en el que ocurriera la matanza de los "Mártires" se encuentra sumido en un total
abandono. Es desolador ver cómo esta la tumba en la que yacen los restos de Parry, Hughes y
Davies.No hay flores, hay yuyos, y malezas. Las baldosas que rodean al derruido monumento están arrancadas. En suma, uno cree estar frente a un cuadro en el que la sacralidad de la muerte esta siendo profanada. A pocos metros de la tumba, observamos un enorme cartel caído. En el precisamente se narra lo que ahí aconteció hace ya mas de un siglo. Pero hay otra referencia histórica enhiesta, es la que indica el lugar en que Evans salto con su caballo al río Chubut. Caminamos hacia allí. El barranco da a un cauce ya seco, dado que el río con el paso del tiempo fue cambiando la dirección de sus aguas. A pesar del devenir del tiempo quedamos impresionados por la altura que aun hoy tiene la muralla del cañadón, por donde El Malacara se arrojo. El punto en donde esto pasó esta marcado por un cartel negro de chapa clavado en el suelo. No hay nada mas. |
|
QUIEN SE HACE CARGO?.
Lo que vimos es lo que contamos. De ese testimonio, obviamente que emergen perfiles paradójicos
e interrogativos.
El Malacara, enterrado en Trevelin, tiene en la actualidad una tumba mas digna que las de los tres "Mártires", los mismos que le dan nombre a un valle inmenso y a un departamento de la Provincia. Es esto razonable?. Una pregunta adicional: A que repartición del gobierno provincial le correspondería mantener en condiciones dignas las tumbas de los muertos por los Tehuelches?. Alguien debería decir algo al respecto.Alguien debería hacerse cargo para reparar tanta desidia que lastima no solo a la colectividad galesa, sino a todo el pueblo del Chubut... |
UN CENTRO ARQUEOLOGICO DEJADO A LA MANO DE DIOS.
A solo 1500 metros del pueblito hay un cerro que si estuviera en el "Primer Mundo" sería una
meca de visitación arqueológica. Pero como ese cerro esta en un país periférico que puede darse
el lujo de jugar a la coyuntura y no al rescate de la memoria, esta completamente descuidado.Saltamos el alambrado, como cuando éramos pibes y trepamos. Para nuestro asombro nos topamos con rocas rupestres, con inscripciones, y signos extraños. Nos quedamos fascinados con una enorme piedra en la que claramente esta dibujado un sistema solar.
Seguimos subiendo, a unos cinco metros observamos un sol, por supuesto también grabado en la
roca. Pero todo este tesoro arqueológico que suele ser visitado por científicos de todo el
mundo, menos por nosotros, esta dejado a la mano Dios.Nuevamente nos damos de bruces con la desidia que antes nos había cortado el paso cuando estuviéramos en las tumbas de los "Mártires". Estas "piedras caladas" tienen una antigüedad que supera la era cristiana y lo curioso es que hallazgos muy similares a estos fueron hechos en regiones tan distantes como la Amazonia brasileña. Y aquí tenemos que apuntar una reflexión: tanta indiferencia de parte de los que tendrían que velar por la preservación de este patrimonio común, además de las ballenas y de los pingüinos potencia en la misma simetría, la tentación del robo. Nos cuentan los vecinos de Las Plumas que varias "piedras caladas" fueron cargadas en camionetas y que hoy estarían en importantes museos del mundo (del primero por supuesto). Es lamentable que esto suceda sobre todo en un poblado chubutense, que como este tiene otros atractivos, que podrían ser la base de una adecuada explotación turística. UN LUGAR PARA DORMIR LA SIESTA. Las Plumas es pequeño poblado que pareciera que duerme la siesta todo el día. El silencio casi se toca, como casi se toca la paz de un tiempo sin urgencias en el que no hay horarios para las charlas largas y los chusmeríos densos. Juan Barrera, es un hombre de 44 años que ama mucho ese lugar. Tanto que a pesar de haber recorrido unos 20 países, un buen día decidió retornar a sus pagos. Allí regentea junto a su mujer un restaurante y una confitería que están al costado de la ruta y que por lo tanto es el centro obligado de todos los que pasan por el lugar. Nos dice que "acá la vida es mas sencilla que en las grandes ciudades, la gente se conforma con poco, y aun los que no tienen trabajo no se quedan sin comer, porque, como quien dice, pueden vivir de la caza y de la pesca en el Río Chubut". "Por Las Plumas pasan muchos turistas europeos, a casi todos les gusta el turismo de aventura, vienen en motos, traen sus carpas y todos se quedan maravillados del aire puro y del agua que tenemos, unos alemanes me decían: que suerte que tienen ustedes, que pueden tomar agua no reciclada, como la que tenemos que tomar nosotros", afirma. Salimos a caminar. En la calle nos encontramos con un joven de 23 años. Nos cuenta que es panadero, que se levanta muy temprano todos los días y que el mismo fabrica 40 kilos de pan que luego se lo vende a la gente del Pueblo. "Con eso, mi familia vive bastante bien", nos apunta. Nos detenemos en una vieja casa de adobes. Allí viven dos ancianas de mas de 80 años. Nos recibe Wilfreda Gutiérrez, quien nos muestra como viven: igual que en el siglo pasado, no tiene energía eléctrica, se alumbran de noche con una lámpara, tienen una cocina a leña, ollas de fundición, fabrican su propio pan en un horno como los de antes en el patio, en donde también y al fondo esta la letrina. Cerca de la casa, están los corrales construidos con maderas tan viejas como las dueñas y en donde encierran las chivas a las que ordeñan. Los vecinos nos dicen que el dulce de leche que fabrican las señoritas Gutiérrez -no se casaron nunca- es el más rico del pueblo, al igual que los pan dulces que hacen para Navidad. Se podría inferir que estas dos mujeres viven en una suerte de pobreza consentida. Porque?. Pues porque han heredado muchas leguas de campo de su padre ya muerto y que a fines del siglo pasado vino de España. A veces Wilfreda y su hermana vienen a Trelew. Lo hacen en una camioneta ford cero kilometro que solo la maneja un chofer. Nos comentan que si en el trayecto a la ciudad valletana se encuentran con un zorro, ahí nomás pegan la vuelta y se vuelven a Las Plumas, porque para ellas los zorros traen mala suerte... Alberto Hall |
| Edición: Carlos Turdera - Luis Monje.
Producción integral: Jornada-Servycom s.r.l. Colaboraciones, críticas y/o sugerencias pueden remitirse a: Vía Postal: Yrigoyen 583, (9100) Trelew, Chubut / Fax: 0965.37409 E-mail: jornada@cpsarg.com (hasta los días miércoles a las 18 hs.) |
![]() |
![]() |