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La belleza de Epuyén cautivó a Eduardo Iuso, porteño, y desde allí con sus esculturas en madera
como bandera llegó a exponer los trabajos en Zürich y Ginebra.Vive desde hace 20 años sin energía eléctrica y, junto a su esposa, es un férreo defensor del ámbito natural. Prueba de ello es que reforestarán con 3.000 plantines de árboles nativos parte de los bosques devastados por el incendio del año último. Un lugar de ensueño fue el que eligió para vivir en 1975 el escultor, recién arribado desde la Capital Federal, Eduardo Iuso y, desde allí, con su trabajo, pudo llegar a exponer en uno de los lugares más selectos del mundo: Suiza. Hace más de dos décadas el escultor llegó a Epuyén, acompañado de su primera esposa, y luego de apreciar las bellezas naturales, cautivantes, eligió el lugar para radicarse y vivió allí hasta la actualidad, inclusive sin utilizar energía eléctrica. No fue la localidad, sino que llegó con su carpa y se instaló, luego de haber vivido durante algunos años en Bariloche, en la zona norte del lago, donde por ese entonces no había absolutamente nadie. Para llegar hay que cruzar el lago Epuyén, oportunidad única para compartir las enormes atracciones paisajísticas del lugar, ya sea mediante una observación detenida de las postales naturales que allí existen, la transparencia del espejo de agua o las truchas y salmones que se pueden ver desde la superficie. Todo verde, solamente afectado por las consecuencias del devastador incendio del verano pasado. Allí, luego de vivir por algunos años en un viejo rancho reacondicionado, Eduardo, ahora conviviendo con su segunda esposa, Gabriela Kobacevich, y su hijo, logró concretar parte de su sueño, construyó una vivienda en un alto sector, sobre una gran piedra, y logró la síntesis buscada: vivir sin lastimar ni depredar la naturaleza. ![]() Cuando decidió abandonar Capital Federal efectuaba trabajos en pieles y cueros, pero apenas arribó a Epuyén se comenzó a inclinar por las esculturas y tallas en madera, pero utilizando como regla de oro el aprovechamiento de la madera seca que traía el lago. Dos años atrás llegó a la hermosa zona quien era embajador argentino en Suiza, Juan Carlos Sánchez Arnaud, quedó encantado con las obras de Iuso y las pinturas de Gaby, lo que fue el trampolín para que se concretara una invitación a exponer en Suiza. "Me dí cuenta que había una veta interesante para trabajar en la madera y sobre todo porque eran las maderas del lago, que llegaban con formas raras, lavadas y a esa materia le agregué mi parte. Mitad era el trabajo natural que estaba hecho y un poco era lo que yo le ponía y así iba combinando naturaleza y artesanía", explicó Iuso. No le quedan muchos trabajos de los que realizó porque la mayoría se vendieron, a través de la trascendencia que logró a partir del interés del diplomático argentino, a quien recuerdan con mucha consideración y remarcaron que todo el trámite de traslado fue solucionado por él. Ginebra y Zurich fueron las ciudades europeas que le abrieron sus puertas, pero su hogar continúa enclavado en un lugar increíblemente bello, que para ser apreciado en toda su plenitud y majestuosidad debe ser larga y pacientemente observado. Iuso es propietario de 40 hectáreas de tierra, costa de lago, en un sector donde la mayoría de la extensión es reserva natural, todo un paraíso que cuenta con el privilegio de tener pobladores dispuestos a respetarlo y también a luchar para que los visitantes actúen de igual manera. Unos 20 minutos de viaje en lancha se requieren para llegar a la vivienda de Iuso y su esposa, distinguida por una alameda que fue sembrada muchos años atrás por habitantes de origen inglés. El arribo a la propiedad sorprende con la aparición de un símil de atelier, sobre una balsa, que anteriormente fue utilizada por el escultor para recorrer el lago y transportar todos los elementos y materiales que requiere para su trabajo, ya sean maderas, troncos o piedras. Unos 100 metros más allá, quizás un poco más, se levanta su vivienda, construida en base a piedras, rocas y madera, que hace 10 años comenzó a tomar forma y actualmentne permite que sea habitada en su planta alta. Desde allí, con amplios ventanales, se puede dominar visualmente todo el paisaje, una de las razones fundamentales que tuvieron en cuenta a la hora de seleccionar el lugar. "No hay nadie, no hay prácticamente habitantes", fue la terminante respuesta de Iuso, que hace 20 años se econtró con el mismo panorama. Realmente ello significa que, además de los tres integrantes de la familia y el perro, hay una sola vivienda más, donde habita un poblador francés que eligió la misma costa del lago para construir su morada. Todavía no utilizan energía eléctrica y disponen de un pequeño generador, al que recurren en muy contadas ocasiones, pero ello no los desvela y, por el contrario, consideran que es una de las razones que les permite vivir más naturalmente, consumiendo agua natural que baja por la montaña y aprovechando -pero respetando- todos los recursos naturales que están a su alrededor. . NATURAL, PESE A TODO El privilegio de vivir todo el año en el lugar que muchos turistas eligen para visitar cuando tienen vacaciones también tiene sus desventajas, aunque ello no sea un impedimento para la familia de Iuso para disfrutar la naturaleza a lo largo de todas las estaciones.
"En invierno se hace más duro", destacó Iuso. Y es cierto, las temperaturas no son justamente
las más benignas y el lugar donde se enclava la vivienda, si bien permite apreciar desde la
altura los encantos naturales, se ve sometido a fuertes vientos, que por momentos -según
describió Iuso- parece que «hace mover la casa».
Durante el ciclo lectivo, el hijo de Iuso va a una escuela de Epuyén y eso significa que todas las mañanas deben cruzar el lago en la embarcación, que no es precisamente un yate y tiene un pequeño motor que extiende la travesía lacustre. Tanto Gaby como Eduardo no reniegan de los adelantos de la tecnología, pero intentan que su aprovechamiento no implique un detrimento directo del hábitat propio y de las demás especies. Por ello es que el agua potable la obtienen de un arroyo ubicado a unos cuatrocientos metros de la vivienda, mediante la utilización de una manguera y aprovechando las bondades de la ley de gravedad. También tendrán energía eléctrica, pero recurrirán a su obtención a través del sabio uso del agua y para ello instalarán, cuando la comuna otorgue el crédito solicitado, una usina hidráulica. "Es una forma de vida, uno vino acá buscando más contacto con la naturaleza y más indígena. Y bueno, uno se adapta al sistema lentamente, pero porque le gusta... Uno aprecia la luz de la vela a la noche, tiene carisma. Hay partes del progreso que se pueden tomar, son útiles y no puede ser que estemos mirando todo el día televisión y no nos detengamos a observar un atardecer", indicó Eduardo. «SERIA UNA PENA TENER QUE CORTAR UN ARBOL» Eduardo Iuso y su esposa Gaby se encuentran actualmente desarrollando un proyecto que consiste en reforestar parte de los bosques que se llevó el devastador incendio del año pasado y para concretar el emprendimiento están formando un grupo, que será el encargado de sembrar las 3.000 plantas de árboles nativos que les ofrecieron.
Destacó que su profesión le permite vivir de la venta de sus esculturas aunque, luego de aclarar
que no lo puede hacer muy holgadamente, también se dedica a la producción de la tierra y a criar
algunos animales.
Iuso puso especial énfasis al puntualizar que las maderas que arrastra el lago y tienen formas las respeta y queda la posibilidad de hacer una obra más personal cuando la materia prima es un tronco, pero la condición es que también lo traiga el lago porque las esculturas no surgen de ningún árbol cortado para ese fin. "Acá hay tanta madera seca que sería una pena tener que cortar un árbol", confió Iuso. Una de las facetas del trabajo del escultor es la venta de sus obras, pero ello no persigue un fin comercial en sí mismo y el objetivo planteado por Iuso es obtener «la posibilidad de seguir trabajando y también porque a la gente le gusta».
La participación en una cantidad importante de concursos le permitió al escultor radicado en Epuyén
obtener, como confesó, el voto del pueblo y, a la vez que reconoció la significación espiritual
de ello, destacó que el premio del jurado tiene su trascendencia a nivel material.
"Son buenos premios y si no estás reconocido por los grandes maestros y jurados, no avanzás", afirmó Iuso. La alternativa de producir comercialmente mucho no le interesó, aunque no la descartó y comentó que nunca pudo precisar por qué «en algún momento me aburre o no me gusta», a la vez que resaltó el hecho de que cuando «se crea una obra que se siente se vende seguro y la que hacés para vender, a veces, no se vende». ¿Cuánto dinero hay que disponer para adquirir una obra de Iuso? Quizás, no tenga demasiada importancia para él, porque su obra la crea porque le gusta y es vocacional, pero a modo de ejemplo vale citar que un tótem grande, de 4 o 5 metros de altura, tiene un valor de mercado que se sitúa entre 3.000 y 4.000 pesos. Por Sergio Trotta, Fotos: Néstor Oyarzú |
| Edición: Carlos Turdera - Luis Monje.
Producción integral: Jornada - Luis Monje Colaboraciones, críticas y/o sugerencias pueden remitirse a: Vía Postal: Yrigoyen 583, (9100) Trelew, Chubut / Fax: 0965.37409 E-mail: jornada@cpsarg.com (hasta los días miércoles a las 18 hs.) |
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