Desde hace quince días la reserva natural turística
de Punta Tombo inició una la temporada y afortunadamente los pingüinos est n llegando hasta las
costas de Chubut en perfectas condiciones.
Tombo es la más grande colonia reproductiva de
pingüinos de Magallanes de la costa continental patagónica y de otras cinco especies de aves
marinas.
Está ubicada a 107 kilómetros de Trelew por la ruta
provincial número uno y aunque parezca reiterativo es un camino que requiere de la mayor
precaución posible a la hora de desplazarse por él, se trate de turistas o no.
Las estimaciones de la población que llega a
reunirse en ese lugar superan el medio millón de pingüinos y por estos días es factible
apreciar el clásico cortejo nupcial.
Estas aves llegan hasta Chubut para salir del mar y anidar en tierra.
Antes de formar el nido, el
pingüino macho selecciona a su pareja. Para ello reúne las primeras piedras y si la hembra
acepta ambos comienzan a construír el nido.
A veces la disputa por la hembra enfrenta a varios
machos en largas luchas. El pingüino macho es el encargado de incubar durante casi dos meses él o los huevos que pone en
el nido la hembra.
Para acceder a recorrer la reserva de Punta Tombo hay que registrarse ante los guardafaunas que
lo reciben y le dan explicaciones acerca del comportamiento a observar durante la visita.
Está prohibido detenerse en otro sitio que no sea la playa de estacionamiento y sólo se puede
pasear por el sendero delimitado por un circuito que aparece en los folletos que se entregan ó
pintado en la cartelería. Tampoco hay que permanecer en los puentes de madera debajo de los
cuales est la senda principal de desplazamiento de los pingüinos entre el mar y los nidos ó
viceversa.
Hay un sitio muy pintoresco sobre las rocas rojizas en un extremo del circuito dónde la costa
forma una especie de laguna y se pueden contemplar todos los movimientos de estas simpáticas
aves cuando ingresan al mar a buscar alimento.
En los últimos días sobre una de las ondulaciones del terreno poblado por decenas de nidos se
podía observar a un elefante marino recostado obligando a los pingüinos a buscar otro hogar.
También importantes manadas de guanacos se mezclan entre las aves en un espectáculo de los tantos
que la naturaleza brinda por estas tierras.
Pero los pingüinos de Magallanes no son exclusivos de Punta Tombo. Aquellos que disponen de más
tiempo y gustan de experiencias nuevas la reserva de Cabo Dos Bahías, en Camarones, guarda el más
bello paisaje de rocas de distintas tonalidades que pueda observarse en la costa junto a estas
aves que pueblan los casi cuatro mil metros de franja costera.
Esta reserva está abierta desde 1973 y se encuentra ubicada a 28 kilómetros de Camarones sobre la
ruta provincial número 1.
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